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Pides tres presupuestos para la web de tu despacho. El primero cuesta 600 €, el segundo 2.100 € y el tercero supera los 5.000 €. Los tres prometen «una web profesional». ¿Cuál tiene sentido? Si no trabajas en este sector, es casi imposible saberlo, y esa falta de referencias hace que muchos despachos acaben pagando de menos (y llevándose una web que no funciona) o mucho más de lo necesario. Vamos a ponerle cifras claras al precio de una web para abogados y a cuánto cuesta de verdad: qué hay detrás de cada presupuesto, qué estás pagando en cada caso y cómo saber si un presupuesto barato es una ganga o un problema aplazado.
Por qué te dan presupuestos tan distintos
Una web no es un producto con precio de etiqueta. Es un servicio, y depende de lo que se haga dentro. Pasa como con «¿cuánto cuesta un coche?»: la respuesta cambia según el modelo, los extras y quién lo monte.
La diferencia entre esos 600 € y esos 5.000 € casi nunca está en el «diseño bonito». Está en cosas que no se ven a primera vista pero deciden si la web te trae clientes o solo está ahí: si los textos los escribe un profesional o los copias tú, si está pensada para posicionar en Google desde el primer día, si el diseño es una plantilla que comparten otros mil despachos o algo propio, y si detrás hay alguien que responde cuando algo falla.
De qué depende el precio de una web para abogados
Estos son los factores que mueven la cifra. Cuando entiendas cada uno, sabrás leer cualquier presupuesto.
Plantilla o diseño a medida
Una plantilla prediseñada abarata el proyecto, pero tu web se parecerá a la de muchos otros despachos. Un diseño propio cuesta más y transmite una imagen adaptada a tu marca. Para un abogado, donde la confianza lo es todo, la imagen no es un capricho: es parte de lo que no puede faltar en la web de un despacho.
Número de páginas y áreas de práctica
No cuesta lo mismo una web de cinco páginas que una con una página independiente para cada área. Y aquí el negocio manda: un abogado que solo lleva derecho de familia necesita una estructura muy distinta a un despacho con ocho áreas y dos oficinas. Cada área bien trabajada es una puerta de entrada distinta en Google, y también más horas de trabajo.
Los textos (copywriting jurídico)
¿Aportas tú los textos o los redacta un profesional? Unos textos que explican tus servicios con claridad y empujan a contactar valen su precio, porque son los que convierten una visita en una llamada. Es la diferencia entre sonar a BOE o sonar a alguien que entiende el problema del cliente: lo vemos en cada proyecto de redacción de textos jurídicos orientados a convertir.
SEO incluido (o no)
Una web puede estar «terminada» y ser invisible en Google. Y ojo, SEO no es instalar un plugin: implica trabajar la arquitectura de la web, los encabezados, las URLs, la velocidad y el enlazado interno, cosas que no se ven pero que el buscador sí tiene en cuenta. Que incluya una base de posicionamiento local para que te encuentren en tu ciudad cambia el presupuesto, pero es la diferencia entre tener web y tener clientes. Un despacho con sede en Madrid y Valencia necesita una estrategia distinta a un profesional que solo trabaja en Granada.
Funcionalidades
Un formulario de contacto básico es una cosa; un sistema de cita previa, un chat, un blog o integraciones con tu agenda son otra. Cada función a medida suma horas y, por tanto, coste.
Quién la hace: freelance o agencia
Un freelance suele ser más económico y el trato es directo, ideal para proyectos sencillos. Una agencia reúne a diseñador, maquetador, especialista en SEO y redactor, da garantías y soporte continuado, y por eso su presupuesto es mayor. La elección depende de cuánto te juegas con tu web.
Apunte fiscal para despachos: el diseño, el desarrollo y el mantenimiento de la web de tu despacho son un gasto vinculado a tu actividad profesional y, como tal, normalmente deducible (IVA e IRPF/Impuesto de Sociedades). La inversión real suele ser menor que la cifra del presupuesto. Confírmalo con tu asesor según tu situación.
Cuánto cuesta de verdad: rangos orientativos en España
Vamos a las cifras. Estos son rangos de mercado en España, orientativos: sirven para situarte, no son una tarifa cerrada (cada proyecto se presupuesta según lo que necesita). Incluyen diseño, desarrollo, configuración y puesta en marcha. Para la mayoría de despachos que quieren captar de verdad, el punto realista es la web corporativa: ni la opción más barata, que se queda corta, ni un desarrollo a medida que no necesitan.
| Tipo de web | Qué suele incluir | Plazo orientativo | Rango orientativo |
|---|---|---|---|
| Web básica profesional | Plantilla optimizada, pocas páginas, formulario, base SEO mínima | 1 – 2 semanas | 700 – 1.500 € |
| Web corporativa de despacho | Diseño personalizado, página por área, copywriting, SEO local, blog | 3 – 6 semanas | 1.500 – 4.000 € |
| Web a medida / premium | Diseño exclusivo, funcionalidades a medida, integraciones | 6 – 12 semanas | Desde 4.000 € |
| Hazlo tú con un constructor cerrado | Plantilla genérica, sin diseño propio ni soporte real + decenas de horas de tu tiempo | El que le dediques | 150 – 600 €/año |
Importante: un presupuesto bastante más bajo que estos rangos no es necesariamente malo, pero conviene revisar muy bien qué incluye. Muchas diferencias de precio se explican porque ciertos trabajos sencillamente no están contemplados.
El coste que casi nadie te cuenta: lo que pagas cada año
El precio del diseño es un pago inicial. Pero una web tiene gastos que se repiten cada año, y muchos presupuestos baratos los esconden para parecer más atractivos. Mejor tenerlos sobre la mesa desde el principio.
| Concepto | Qué es | Coste orientativo |
|---|---|---|
| Dominio (.es) | El nombre de tu web | 10 – 15 €/año |
| Hosting profesional | El servidor donde vive la web | 80 – 200 €/año |
| Certificado SSL | El candado de seguridad | Normalmente incluido en el hosting |
| Mantenimiento | Actualizaciones, copias de seguridad, soporte | 30 – 100 €/mes |
El mantenimiento no es un coste inventado. Igual que un despacho mantiene al día sus conocimientos y procedimientos, una web necesita cuidado continuo: WordPress, los plugins y el servidor reciben actualizaciones frecuentes que conviene aplicar para evitar fallos y agujeros de seguridad. Una web sin mantener acaba fallando, abriendo brechas o quedándose lenta, y esa lentitud también te cuesta posiciones: te explicamos por qué la velocidad de tu web influye en captar clientes.
Por qué la web de 400 € te sale carísima
«Lo barato sale caro» se repite porque, en webs, suele cumplirse. No porque barato signifique malo, sino porque ese precio casi siempre oculta lo que falta. Esto es lo que normalmente no incluye una web de 400-500 €:
- Estudio previo de palabras clave y de la competencia.
- Arquitectura de contenidos pensada para captar.
- Textos profesionales (copywriting jurídico).
- Optimización de velocidad y rendimiento.
- Diseño adaptado a la identidad del



